Las jornadas se realizan en el microcentro y ‘zonas rosas’ o sitios de rumba en el Municipio, para garantizar a los ciudadanos un control del ruido y se cumpla con la normatividad vigente, establecida en la Resolución Nacional 627 de 2006.

“El centro de la ciudad aparece como la parte más ruidosa, y los barrios como los menos ruidosos, motivo por el cual, se sensibilizaron y caracterizaron varios bares de la ciudad con el sonómetro, que permite regular el nivel del sonido”, indicó Octavio Cabrera Cante, secretario de Medio Ambiente.

En medio de los operativos se evidenció que muchos establecimientos comerciales no cumplen con la normatividad, excediendo el límite permitido. Es de indicar que lo autorizado son 60 decibeles en horario nocturno y 64 decibeles en la mañana y tarde. La prueba se realiza con un sonómetro tres veces en el lugar, con un intervalo de cinco minutos.

En aras de combatir la contaminación auditiva, el funcionario hizo el llamado a los comerciantes a cumplir con la norma establecida, ya que pueden ser acreedores a multas.

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