El ave llegó a la CAM con múltiples síntomas de maltrato como garras y pico limados, plumas del ala izquierda mutiladas, lo que indicaba que el animal había permanecido en cautiverio por mucho tiempo.

Un gavilán colicorto hoy goza de libertad en un hábitat natural propia para su especie. El animal que ingresó el pasado 4 de julio al Hogar de Paso de Fauna Silvestre de la Dirección Territorial Sur de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena-CAM, con marcados signos de maltrato, sin plumas y desnutrido, tuvo que ser atendido por médicos veterinarios y biólogos de la Corporación.

Luego de 20 días y una vez restablecido anímicamente, el ejemplar fue trasladado hasta el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces San Isidro de la Fundación Águilas de Los Andes en la ciudad de Pereira, con el fin de recibir injerto de plumas primarias y secundarias en sus alas y cola.

Según Alexander Ospina, director de FADA “lo primero que hacen los traficantes o tenedores ilegales de aves, es amputar con tijera las plumas de estos animales para impedirles que vuelen”.

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