Los artefactos explosivos habían sido instalados en una finca donde habitan seis familias.

Los hallazgos se logran tras cinco días de retomar las operaciones en la vereda La Libertad y puntualmente en una finca donde habitan seis familias que se dedican a cultivar plátano, yuca, maíz, aguacate, además de la ganadería y sus derivados.

Con las destrucciones controladas de estas trampas mortales, que se encontraban enterradas a 250 metros aproximadamente de la vivienda de una de las familias del sector, generaban peligro y zozobra, especialmente para los niños quienes salen al campo a jugar.
