El ambiente político en Colombia ha dado un giro sombrío. En las últimas horas, los precandidatos presidenciales Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella denunciaron ser blanco de una serie de amenazas de muerte coordinadas, representadas simbólicamente a través de coronas fúnebres y mensajes intimidatorios en redes sociales.
La escalada de violencia no se limitó al entorno digital. Valencia rechazó categóricamente los actos vandálicos perpetrados contra una sede del Centro Democrático en Bucaramanga, señalando que estos hechos son reflejo de un “deterioro preocupante” del clima electoral.

Falta de garantías para la oposición
La senadora Valencia fue enfática al cuestionar la seguridad del proceso actual. Según la aspirante, las condiciones de protección parecen estar volcadas hacia el candidato del Gobierno, dejando a la oposición en una situación de vulnerabilidad. Ante esto, hizo un llamado urgente a la Fiscalía General de la Nación para que identifique y judicialice a los responsables de estas intimidaciones de manera prioritaria.

“Miserables cobardes”
Por su parte, el abogado y candidato Abelardo de la Espriella calificó a los autores de las amenazas como “miserables cobardes”. De la Espriella, quien fue alertado de las intimidaciones por el senador Mauricio Gómez Amín y el expresidente Álvaro Uribe, aseguró que estos actos buscan silenciar a quienes defienden la institucionalidad y la libertad.
“Estas acciones buscan generar miedo en quienes tenemos posturas diferentes”, afirmó el jurista, quien también manifestó su total solidaridad con Paloma Valencia tras confirmarse que ambos fueron señalados por la misma plataforma digital.
La reiteración de estos ataques contra figuras públicas ha encendido las alarmas en el escenario político nacional, poniendo sobre la mesa el debate sobre si existen las garantías suficientes para adelantar una contienda electoral libre de violencia y persecución.
