Luego de varias semanas de especulación, en las que las centrales obreras y las agremiaciones empresariales no lograron un acuerdo sobre el incremento del salario mínimo para 2026, este lunes 29 de diciembre el Gobierno de Gustavo Petro confirmó que el alza será del 23 %. La decisión se tomó por decreto y fija el salario mínimo en $1,750,905 a partir del 1 de enero. Por su parte, el auxilio de transporte quedó establecido en $249.095, para un total de $2.000.000. Cabe recordar que este subsidio, por ley, se entrega a los trabajadores que devenguen hasta dos salarios mínimos.

Ahora, los trabajadores que dependen directamente del salario mínimo, que representan poco más del 10 % de la población ocupada del país, podrán ajustar sus cuentas de cara al próximo año. No obstante, el aumento también traerá consigo incrementos en bienes y servicios que suelen ajustarse desde el primero de enero. Del lado empresarial, las compañías deberán recalcular sus presupuestos para asumir el aumento en nóminas, así como los mayores costos asociados a seguridad social, primas, vacaciones y cesantías, que se liquidan con base en el salario mínimo.
Con el nuevo salario mínimo, algunos trabajadores que antes no recibían el auxilio de transporte ahora sí podrán acceder a este beneficio. Esto aplica para quienes en 2025 ganaban más de dos salarios mínimos, pero que con el nuevo ajuste quedan por debajo del nuevo tope, por ejemplo, una persona que actualmente percibe $2.847.000 mensuales empezará a recibir el auxilio de transporte desde enero de 2026.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el salario debe ser suficiente para garantizar condiciones mínimas de bienestar a los trabajadores y sus familias. Bajo ese cálculo, el Gobierno señaló que el salario mínimo debería ubicarse en $1.826.190 sin auxilio de transporte. Sin embargo, la administración aclaró que alcanzar ese nivel debe hacerse de forma progresiva y no mediante un solo ajuste anual, razón por la cual el aumento del 23 % se plantea como un primer paso en esa dirección.
Que dicen los gremios?
La Andi calificó como contradictorio que, mientras el Gobierno declaró una emergencia económica por la falta de recursos, no haya considerado el fuerte impacto fiscal que este incremento salarial tendría sobre la economía nacional y sobre los hogares colombianos.

“Resulta especialmente preocupante que esta decisión se adopte en un contexto en el que el propio Gobierno ha manifestado encontrarse en una situación de ‘emergencia económica’, cuando estimaciones técnicas indican que cada incremento de 1% en el salario mínimo implica aproximadamente $400.000 millones adicionales en gasto público”.
Esta postura fue respaldada por la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, que cuestionó el actuar del Gobierno y advirtió que, en lugar de concebir a la ciudadanía y al sector empresarial como una unidad, estaría actuando con un enfoque que calificó de “populista”.
Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, se mostró molesto frente al alza del salario mínimo, sostuvo que el Gobierno pasante, en vez de solo encasillarse y pensar en los “2,4 millones de colombianos que son los que ganan el mínimo” tendría que enfocarse mejor, en aquellos que 11,3 millones que reciben menos de este valor. En cuanto a factores técnicos, Bedoya aseguró que, aunque propusieron alternativas de incremento antes la mesa de concertación salarial, no se les tuvo en cuenta.
Por parte de Fenalco, su presidente Jaime Alberto Cabal aseguró que, había sido una completa “farsa” y que esta cifra era una “burla institucional para el sector productivo del país”. En cuanto a Jorge Enrique Bedoya, persona al mando de la SAC, dijo que de las propuestas que se habían establecido durante este encuentro para mitigar un posible incremento, ninguna se tuvo en consideración.
Otra opinión que no se hizo esperar fue la de José Ignacio López, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, Anif, quien a por medio de un trino desde su cuenta de X, advirtió que el aumento de una cifra de más de 20% agravará el principal problema del mercado laboral en el país, la informalidad. “Muchas empresas optarán por automatizar o reducir contratación; las más pequeñas, por irse a la informalidad”, sostuvo López en su publicación.
Este argumento lo apoyó José Andrés Duarte García, presidente de la Asociación Hotelera y Turística de Colombia, Cotelco, quien alegó que el incremento de 23% en el salario mínimo terminará concluyendo en la proliferación de la informalidad. Duarte García sostuvo que esta cifra es insostenible, ya que no solo tendrán que asumir con la mano de obra, la cual representa 50% de los costos operacionales, sino que también, se suman cambios graduales desde 2025, como el inicio de la jornada nocturna a las 7:00 p.m., el aumento de los recargos dominicales y festivos de 80% a 90%, y la reducción de la jornada laboral de 44 a 42 horas desde julio del próximo año.
Tanto la Andi como Fenalco insistieron en que al sector poblacional que más afecta este incremento será a las comunidades más vulnerables. Jaime Alberto Cabal sostuvo que, “las improvisaciones del Gobierno no las paga el Estado, las paga el pueblo con desempleo, informalidad y carestía (…) El resultado será inevitable: menos empleo, más informalidad y el cierre de empresas en todo el país”.
Un punto en el que todos los presidentes hallan un valor común es la falta de coherencia y sentido que tiene este incremento, pues, no solo representa un peligro para la economía del país, sino también, para el sector laboral.
El Amcham, en dirección de María Claudia Lacouture, sostuvo que, el salario mínimo tiene un objetivo legítimo y necesario, proteger el poder de compra de los trabajadores sin poner en riesgo la viabilidad de las empresas ni el empleo formal. Por lo que un incremento de 23%, aunque se presente como un avance social, en las condiciones actuales puede convertirse en una decisión difícil de sostener y terminar afectando el empleo. “Desde AmCham preocupa que, con esta decisión, en la práctica se esté cambiando la forma de definir el salario mínimo”.
Fuentes: Blu radio – La república
