Más de 24 horas después de haberse producido el percance en el conocido sitio, los cuerpos de socorro y rescate no dan con el paradero de los ocupantes.

La bruma que normalmente se posa sobre el Salto del Tequendama, situado en la vereda San Francisco, del municipio de Soacha, al sur de Bogotá, parece cubrir también, a manera de un manto de misterio, el sitio exacto donde pueden estar las dos personas que habrían ido en el carro que se fue al fondo de este accidente geográfico en la madrugada del miércoles.

Las versiones que se han podido consolidar en torno a este caso tienen que ver con que el vehículo era de placas RMW-778 y que su conductor era Gerardo Segura, un hombre de 47 años, propietario o administrador de un restaurante situado en esa misma zona, que, además, cumpliría años este jueves 22 de septiembre.

Medios como Caracol Radio han insistido en que Segura estaría acompañado por “una mujer mucho más joven que él”. De ella, sin embargo, no se conocen mayores detalles, lo cual incrementa el enigma que rodea este hecho que ha concentrado la atención de las autoridades y de los ciudadanos.

Este miércoles, después de un penoso descenso, los rescatistas lograron llegar al fondo del precipicio, de más de 150 metros, pero solo encontraron las latas retorcidas del vehículo que, hacia la 1:30 de la madrugada, fue visto caer al abismo, al parecer, después de tomar impulso, lo cual descartaría la hipótesis de que se trató de un accidente.

La idea de que el carro se precipitó por decisión de Segura fue desmentida por un familiar de él, que le dijo a El Tiempo: “No tenía depresión, mañana [este jueves] cumplía 48. Creo que, si tuviera problemas, lo hubiéramos notado. Él habló con el hermano la noche anterior y estaba emocionado por varios eventos programados para el fin de semana. No es cierto que sufriera de depresión como han dicho algunos”.

Lo que no encontraron los rescatistas fueron los cuerpos de las dos personas que, al parecer, ocupaban el vehículo. Durante todo el miércoles, los integrantes de los organismos de socorro registraron palmo a palmo el área donde fue a parar el carro, pero sin hallar nada más. Esa situación hace que se multipliquen las especulaciones sobre lo que sucedió allí.

Al llegar la noche, debieron suspender la búsqueda por razones de seguridad. El rastreo se reanudará este jueves, encabezado por el Cuerpo de Bombearos de Cundinamarca, que ha estado a cargo de esa actividad desde la víspera.

¿Dónde están? Esa es apenas una de las muchas preguntas que deben resolver las autoridades para empezar a esclarecer este caso que volvió a poner al Salto del Tequendama en boca de todo el mundo, no por su imponente belleza —como debe ser—, sino porque es un sitio asociado desde hace mucho tiempo con la muerte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.