La aplicación Zao hace furor en China suplantando la imagen de todo tipo de famosos, pero se extiende la preocupación por los datos personales que recoge la empresa que la desarrolla.
No hay más que descargar la aplicación móvil de Zao, seguir unos sencillos pasos y el vídeo del usuario convertido en quienquiera ser está listo para ser descargado y, sobre todo, para ser compartido en las redes sociales. De forma alternativa, también se puede crear un archivo GIF para enviar como emoticono.
la aplicación se ha vuelto tan viral que es ya, según App Annie, el programa gratuito más descargado de la App Store de Apple en China este año. Y es algo que se evidencia en redes como Weibo o WeChat, que se han llenado de clips de películas y series famosas con protagonistas inesperados en un fenómeno que recuerda al de la FaceApp que sirve para envejecerse de forma virtual.
muchos usuarios han comenzado a preguntarse qué hace el desarrollador de la aplicación con todos sus datos. Al fin y al cabo, para utilizarla es imprescindible darle acceso a casi todo. En el segundo punto del primer apartado de los términos y condiciones del servicio, Zao advierte: “Para mejorar el producto y el servicio, y para poder ofrecerle información personalizada y anuncios, recogeremos datos sobre sus búsquedas, su teléfono móvil, la ubicación, y el historial de compras”.
Zao abre un debate que irá ganando intensidad según se vayan perfeccionando los algoritmos que permiten crear vídeos deep fake. Algunos son tan realistas que pueden pasar por reales, y suponen un paso más en la sofisticación de las noticias falsas. Hay ejemplos curiosos, como los de Donald Trump hablando mandarín de forma fluida, los de otros dirigentes mundiales diciendo cosas que nunca salieron de su boca, o los de personas anónimas que aparecen como virtuosos de habilidades que les son totalmente ajenas.
El país. (D.E.)
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