Desde el lunes, los militares permanecían en poder de la comunidad cuando realizaban labores de erradicación de cultivos ilícitos

Tras permanecer retenidos desde el pasado lunes por campesinos cocaleros de Tibú (Norte de Santander), en la conflictiva zona de Catatumbo en la frontera con Venezuela, fueron puestos en libertad los 120 soldados que llevaban a cabo labores de erradicación de cultivos ilícitos.

Según informaron en la emisora La W Radio, la liberación se dio luego de que se diera una gestión conjunta entre la Defensoría del Pueblo y la Personería municipal para lograr un acercamiento con la comunidad, donde señalaron que realizaron esta acción porque desde el Estado no les ha brindado alternativas que valgan la pena para que abandonen esa actividad.

“Finalmente sobre las 4 de la tarde de este miércoles 11 de mayo, logramos que los campesinos permitieran la salida de los tres pelotones, quienes estaban en el lugar. Se acordó mesas de trabajo con la comunidad quienes han manifestado estar inconformes por el incumplimiento del Gobierno Nacional”, dijo en ese medio radial Jhon Ascanio, el personero de Tibú.

En la agencia AFP consultaron con el Ejército colombiano, y señalaron que los cocaleros manifestaron inconformidades con el programa de sustitución de cultivos ilícitos que surgió tras el acuerdo de paz con la extinta guerrilla de las Farc.

El programa prioriza la erradicación voluntaria de las plantas de coca a cambio de beneficios económicos por encima de la eliminación forzosa que adelantaban los soldados en el momento que fueron rodeados por los cultivadores y escoltados hasta la base de Caño Indio.

En la mañana, los campesinos se habían tomado de las manos para formar una cadena humana e impedir que los soldados armados con fusiles saliera de la instalación militar ubicada en la región del Catatumbo, el territorio con más cultivos ilícitos del mundo.

Allí la ONU calcula que hay unas 40.000 hectáreas sembradas con coca, la materia prima de la cocaína.

Luis David Rincón, líder de los cocaleros, reclamó porque según él gobierno no les cumplió con lo que se pactó en las negociaciones de La Habana (Cuba).

“(La razón para sembrar) la coca es el tema económico (…) no hay otra manera cómo sobrevivir y cómo subsistir”, afirmó Rincón.

En su momento, el Ejército, a través de un comunicado, indicó que los hechos ocurrieron en la base militar de Caño Indio, ubicada en la vereda Los Cuervos, donde un grupo de cerca de 300 campesinos cocaleros obstruyeron las labores de erradicación de la Fuerza de Tarea Vulcano, adscrita a la Segunda División del Ejército.

“Estos civiles de forma amenazante, con palos y armas blancas tipo machete, obligaron al personal a dirigirse hacia la base militar de Caño Indio, área rural de ese municipio, donde les han estado impidiendo salir de la base”, informó el alto mando.

También indicaron que los campesinos del sector “interrumpieron el suministro del fluido eléctrico y suministro de agua, servicios esenciales para la subsistencia del personal en la base”.

El presidente Iván Duque ha redoblado la persecución al negocio de la droga mediante la erradicación forzada de los sembradíos, que realizan manualmente los soldados en medio de frecuentes choques con los cocaleros.

Se debe recordar que en octubre del año pasado ocurrió una situación similar, cuando unos 180 soldados que erradicaban cultivos ilícitos en Tibú fueron retenidos y luego liberados con la intermediación de los organismos estatales de Derechos Humanos.

El Eln y las disidencias de las extintas Farc que no se acogieron al histórico acuerdo, delinquen en la zona y se financian con las rentas del narcotráfico.

Con una cifra récord de producción de 1.010 toneladas en 2020, Colombia se mantiene como el mayor exportador mundial de cocaína y Estados Unidos como el principal consumidor de esa droga.

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