Alexa Rochi, una de las firmantes del acuerdo de paz que terminó con 50 años de guerra en Colombia, cambió las armas por los clics, ha registrado icónicos momentos en el Congreso y ahora lo hará en la Casa de Nariño con la llegada del primer gobierno de izquierda.

El acuerdo de paz que firmó el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos con la antigua guerrilla de las Farc permitió que múltiples colombianos que estaban en la ilegalidad se reincorporaran a la vida civil y empezaran a desenvolverse en diferentes aristas del conocimiento. Una de las historias más conocidas es la de la fotógrafa vallecaucana Alexa Rochi.

Rochi fue partícipe de la firma del tratado en La Habana tras militar varios años en ese grupo subversivo que abandonó las armas y ahora se dedican, en su mayoría, a trabajar por la paz y la no repetición. Cuando se enteró que sería fotógrafa en la posesión del presidente electo Gustavo Petro, la también videografa se mostró emocionada y le agradeció a quienes confiaron en ella para retratar las imágenes del cambio de mando en Colombia.

“Gracias infinitas al equipo de Gustavo Petro por la confianza. Estoy inmensamente feliz. No me las creo”, trinó Alexandra Marín, nombre verdadero de la creativa.

El caso de esta mujer de 30 años es bien particular, debido a que llegó a la fotografía por mera casualidad y en medio de las selvas en las que estuvo poco más de una década donde se desempeñó, no solo como fotógrafa, sino también como enfermera en el Bloque Oriental.

Varios medios del país conocieron la conmovedora e inspiradora historia de Marín, como el diario El Tiempo, que cuenta que la mujer tuvo que ver a sus padres partir de su natal Tuluá, víctimas del paramilitarismo. Tras una dura infancia y adolescencia, terminó metida en las Farc, donde una de sus entonces comandantes fue la que le explicó varios de los múltiples conocimientos que hoy tiene para dar clics a paisajes, personajes y mucho más.

El medio El Espectador, por su parte, asegura que Rochi fue fotógrafa de varios de los enfrentamientos que protagonizó el exgrupo armado, como en los Llanos del Yarí, donde le tocó cargarse un fusil en una mano y un cámara en la otra.

Sus primeros pinitos en el arte de fotografiar, cuentan los citados medios, fue a los pájaros que veía entre las montañas donde se escondía junto a sus excompañeros de la guerrilla. Es más, aunque actualmente es ampliamente conocida por llamarse Alexa, cuenta que cuando militaba en las Farc la conocían como Paula Sáenz y que llegó a las toldas de esa estructura cuando era una jovencita: a los escasos 15 años de edad.
“Yo termino allá luego de un intento de abuso sexual por parte de mi papá. Ahí yo dije: no sigo acá, me voy para la guerrilla. Y fue la mejor determinación en ese momento”, confesó Rochi hace unos meses en diálogo con El Espectador.

Luego de ser una de las más prominentes representantes del arte de catapultar momentos con los clics, Rochi recibió una de sus más importantes misiones: tomar fotos y grabar videos en La Habana, la capital cubana, donde se firmó el acuerdo que acabó con más de cincuenta años de guerra en el país.

Tras desmovilizarse y reincorporarse a la legalidad, Alexa empezó a militar en el partido Comunes y por razones del destino terminó siendo fotógrafa en nada más y nada menos que en el Senado de la República durante poco más de dos años. Durante ese tiempo, entró a la universidad a estudiar artes visuales para fortalecer sus conocimientos y se sumó a la campaña presidencial de Gustavo Petro y, al quedar a gusto con las fotos que esta tomaba, decidieron vincularla en el mega evento de este domingo 7 de agosto donde el presidente electo tomará el poder del país.

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